EL UPERETE DE JESUCRISTO

La figura del pastor es muy conocida gracias a la inspiración del salmista quien en el Salmos 23 describe la tarea de ese trabajador del campo. David, el gran rey de Israel, como su primera faena fue precisamente cuidar un rebaño de ovejas, inspirado en sus vivencias muestra a Jehová como el pastor excelso.

Resultado de imagen para JEHOVÁ ES MI PASTOR

Aquello de “Jehová es mi pastor…” constituye una nota de aliento, esperanza, fe, consuelo y seguridad para una ovejita atribulada. Que seguramente David experimentó en su relación con Dios. Jesucristo, luego de su ascenso al cielo, constituye este ministerio con el objeto de tener asistentes bajo su dirección en la tarea de cuidar su rebaño

Como en noviembre algunas iglesias celebran el día del pastor, hagamos una revisión de lo que en el Nuevo Testamento se dice sobre la cualidad más importante de este ministerio constituido por Jesucristo, y por Él modelado.

¿Quién es un pastor? De acuerdo al pensamiento de Pablo es un creyente de la congregación llamado por Jesucristo para “cuidar el rebaño” y “capacitarlo”, Efesios 4:11. En este orden de ideas el pastor NO se auto postula para el ministerio, NI es constituido por la Iglesia, NI  es un gerente.

¿Cuál es el rasgo distintivo de un pastor? Leamos 1 Corintios 4:1:

Así, pues, téngannos los hombres por servidores de Cristo, y administradores de los misterios de Dios.

Pablo expresa su perspectiva acerca de los servidores de Cristo desde su experiencia personal, por ese motivo dice “téngannos los hombres”. Usa dos expresiones significativas: “siervos”, y “administradores”.

Cuando se vierte un texto de un idioma a otro es imposible transmitir la fuerza de las ideas del original, porque las palabras traducen conceptos, más no pueden llevar consigo las emociones, los pensamientos, las ideas del autor al utilizarlas. Este es uno de esos casos.

La expresión “siervo de Jesucristo” en castellano y en nuestro contexto cultural tiene un significado lejano al que Pablo tenía cundo la usa en esta cita. En griego, la palabra utilizada por Pablo, y traducida como siervo es ὑπηρέτας, uperetas, que se conoce en castellano como “uperete”.

Resultado de imagen para REMERO GALERA

¿Quién es uperete? Un remero esclavo en las galeras griegas que estaba en la parte inferior más profunda del barco amarrado al remo para impulsarlo. Era uno más en la tarea de poner en movimiento al navío. El uperete fue sustituido en los actuales barcos por los potentes motores que les permite surcar los mares.

Es decir, el uperete de Jesucristo está amarrado a su ministerio, y junto a otros esclavos como él cumplen los designios de Jesucristo.

La otra expresión usada por Pablo es “administradores”, el lector actual piensa en un “gerente”, un “ejecutivo” que lleva adelante la empresa. En griego Pablo usó οἰκονόμους, que como se ha explicado tantas veces significa el “mayordomo”, el sirviente que tiene como tarea administrar los bienes del amo en su casa; es un servidor doméstico, no empresarial.

¿Qué administra? “los misterios de Dios”, es decir: revelar, comunicar, develar la Palabra de Dios, para que las congregaciones conozcan lo que Dios tiene para ellas. Entonces el servidor de Jesucristo necesariamente debe conocer primero y en profundidad “los misterios de Dios”, su Palabra. Es un estudioso de la Palabra, fundamentalmente. Y esto hay que acentuarlo, “de la Palabra”. Aunque es valioso que estudie en los libros, producidos por prominentes hombres de Dios; tiene que ir primero a la Biblia y recibir revelación e inspiración divina, luego, si lo necesita ir a los libros. No ser teólogo “libresco”, sino un hombre inspirado por el Espíritu Santo en un encuentro diario con Jesucristo, y su Palabra.

 ¿Qué significa ser pastor? La expresión pastor es un término relacionado con la faena de cuidar rebaños, fundamentalmente de ovejas.

En el Antiguo Testamento es Jehová, Salmos 1:1; Isaías 58:11; en el Nuevo Testamento es Jesucristo, Juan 10:11; actualmente los llamados por Jesucristo, Efesios 4:11, para cumplir esa tarea: Cuidar el rebaño.

En la cita de Efesios son “pastores y maestros”, que concuerda con 1 Corintios 4:1. Hay que cuidar el rebaño y alimentarle. Las corrientes posmodernas han distorsionado en muchos el significado original de la tarea pastoral. Hoy es frecuente oír sobre prominente Apóstoles, Profetas; Evangelistas, Misioneros, Predicadores, Discipuladores, Líderes, Emprendedores, Ejecutivos; sin quitar el valioso y extraordinario aporte que ellos ofrecen a la difusión de la Palabra; detrás de las congregaciones deben estar los pastores cuidando la manada, impulsándola hacia “delicados pastos” para que se alimente, de la Palabra; llevada hacia “aguas de reposo” para que descanse; y guiada por senderos de justicia.

Resultado de imagen para rebaño de ovejas con pastor

Poco se ve en el Nuevo Testamento al pastor como “líder”, como “gerente”; entre las pocas veces que se alude esa función, es  en Hechos 24:5, cuando se acusa a Pablo de “cabecilla” de los nazarenos. La palabra usada por Lucas en griego es πρωτοστάτην, “protostates”, cuyo significado es líder, jefe militar, persona al mando.

 El motivo por el cual esa palabra no se usa en relación con la tarea pastoral es porque quien está al mando es Jesucristo, no los pastores.

Esa figura se ve gráficamente cuando Juan describe una visión en la que se le aparece Jesucristo, Apocalipsis 1:10-18. , en aquella visión el Señor se ve imponente. En 1:16 afirma que Jesucristo tiene en su mano “siete estrellas”, que como revela en 1:20, son los pastores de las Iglesias.

Esa imagen transmite la idea de que los pastores están sujetos a Jesucristo, actúan bajo su dirección, viven bajo su protección, y  son poderosas herramientas de trabajo.

¿Cuál es la tarea básica del pastor? Cuidar el rebaño.

El rebaño es un conjunto de ovejas que se mantienen unidas, esa cualidad de los animales permite que puedan ser conducidas con facilidad y es además su gran fortaleza porque juntas se dan calor mutuamente en los fríos días de invierno, y ofrecen mayor resistencia ante los peligrosos depredadores.

Algunos escritores afirman que los grandes rebaños eran pastoreados por varios pastores, uno de los cuales era el principal,  los demás sus asistentes. Colocado en un lugar estratégico observa la manada y da instrucciones, mediante señas a los demás pastores sobre qué hacer en un momento determinado, y advertía sobre cualquier peligro.

Resultado de imagen para jehová es mi pastor

Así los siervos de Jesucristo, mantienen atenta la mirada en el Gran Pastor para conducir a la manada conforme a su sabia dirección.

Dios bendiga a los pastores.

Fuente:

MISTERIOS REVELADOS DEL APOCALIPSIS

Misterios Revelados del Apocalipsis es una idea que comienza a tomar forma luego de leer y escuchar algunas reflexiones relacionadas con los tiempos del fin, cargadas de escenas de terror, y enseñanzas atemorizantes; en las que se percibe a un Dios descargando su enojo contra la humanidad.

Resultado de imagen para apocalipsis biblia

Ese tipo de lenguaje crea una imagen negativa de ese fascinante  libro, transmite una idea equivocada de su contenido . Al leer el libro se descubre un mensaje sorprendente, se encuentra en 1:3:

Bienaventurado el que lee, y los que oyen las palabras de esta profecía, y guardan las cosas en ella escritas; porque el tiempo está cerca.

Palabras que encierran una gran promesa. Quienes lean, oigan las palabras del libro, y las pongan en práctica seran bienaventurados. Esto es impresionante y alentador.

La expresión bienaventurado se aplica a la persona que es feliz porque goza de la gracia Divina. Entonces el que lee, los que oyen, y quienes practican el mensaje contenido en Apocalipsis obtienen aquella promesa.

Con un conjunto de bienaventuranzas comienza Jesús el denominado Sermón de la Montaña, contenido en Mateo, y Apocalipsis está impregnado de ellas. Quiere decir que mantener cerrado este maravilloso libro, no exponerlo desde los púlpitos y dejar de enseñarlo es perderse una notable bendición, y privar a los creyentes de la misma. Con la intención de subsanar esta carencia, me dispuse a estudiar el libro en profundidad, y a revisar notas acumuladas en más de cincuenta años de servicio al Señor en calidad de pastor, y maestro de la Biblia.

Resultado de imagen para descubrir

Como resultado del estudio sistemático del libro observe la sencillez del mismo, aun cuando está escrito en un lenguaje extraño para el lector occidental su interpretación está implícita en el libro; también se aprecia que se ha enfatizado aspectos secundarios de la Revelación, magnificando algunas escenas, relatos y personajes, dándoseles una notoriedad que no se les concede en el libro, ni merecen.

En Apocalipsis lo relevante es el Cordero que copa la escena; también lo es la multitud de los descendientes de Abraham restaurados, tanto como aquellas formadas por quienes han sido lavados y limpiados por la sangre del Cordero. Juntos dan honra y honor al Señor Jesucristo.

Otro aspecto destacado es que Apocalipsis transmite un mensaje de esperanza, aliento y fortaleza a una Iglesia atribulada por los distintos frentes en que batalla, que desfallece pero se mantiene firme soportando las aflicciones.

En Apocalipsis destaca igualmente el gozo de los vencedores; el libro está salpicado de explosiones de alabanzas, de música de arpas y coros celestiales.

Resultado de imagen para angeles cantando

Contrario a estos énfasis del libro, la mayoría de autores ven una lucha cósmica entre el bien y el mal; resaltan las bestias, los truenos, las escenas de terror. Por este estilo de interpretación se usa apocalipsis como sinónimo de caos, tragedias, horror, sangre, muerte. Por lo que muchos desisten de leerlo, pero la realidad es que el escritor utiliza un lenguaje altamente simbólico para describir escenas ordinarias y cotidianas.

Animado por esta visión de esperanza, de consuelo, fortaleza y fervor con la que Juan transmite la revelación decidí escribir esta obra; consciente de que existen innumerables comentarios, estudios, y tratados de este libro escritos por renombrados autores. Excelentes en su elaboración.

Me tomé la libertad de escribir estas notas a partir de la lectura, meditación y estudio directamente del texto, la versión Reina Valera Revisada 60, con el auxilio de un Diccionario Bíblico, y una versión interlineal del Nuevo Testamento Griego-Ingles, provista por el sitio Biblia Paralela. Además de un tiempo de meditación, oración y encuentro privado con el autor para solicitar humildemente su inspiración.

Vas a encontrar en las páginas de este libro algunas interpretaciones que te van a conmover, a sorprender ya que se apartan de línea tradicional a la que estás acostumbrado. Las mismas han sido elaboradas siguiendo rigurosamente las reglas de la Hermenéutica Bíblica, el uso de sabiduría e inteligencia recomendadas en el libro por Jesucristo; y la dirección del Espíritu Santo.

Como una pequeña muestra de esto último que te digo, he aquí un ejemplo: Sabías que las palabras “arrebatar”, “arrebatamiento”, no aparecen en el libro de Apocalipsis.

En este orden de ideas cuando leas sobre el día del Señor,  los ciento cuarenta y cuatro mil, el milenio, la gran tribulación, el significado del número de la bestia, la gran ramera, las bodas del Cordero, te va a sorprender, vas a tener una perspectiva centrada en el texto. 

Has leído, y escuchado el sinnúmero de comentarios, interpretaciones, y explicaciones del famoso 666; ese número del cual se ha tejido una madeja de prejuicios, no tiene la relevancia que se le ha dado; es una sencilla explicación de la naturaleza del Anticristo. Por cierto, ¿Sabes que ese número no aparece en la Apocalipsis? En griego no se usaban números arábigos, sino letras. Juan no escribió 666, sino “seiscientos sesenta y seis”. Los teólogos “occidentalizaron” la expresión y  construyeron un conjunto de explicaciones partiendo de una errada interpretación del texto.

Resultado de imagen para 666

Este número así escrito no aparece en Apocalipsis.

En ese mismo orden de ideas la mayoría de intérpretes y eruditos afirman, unos que el Anticristo es un Papa, o el papado, de la Iglesia Católica; otros que es un emperador del Imperio Romano. Ambos interpretan erradamente el texto. La correcta interpretación de Apocalipsis 13:11 niega las posibilidades anteriores, e identifica la verdadera naturaleza de ese famoso personaje.

También se te ha dicho que la Iglesia es la “esposa del Cordero”, alguien hizo esa afirmación, y los demás repiten esa imagen, sin base bíblica. Apocalipsis corrige esa inadecuada interpretación, y muestra la verdad.

En el libro se discute lo relacionado con la construcción del Tercer Templo en Jerusalén y las implicaciones de ese hecho.

¿Sabes cuál es la abominación desoladora? En Apocalipsis se muestra nítidamente.

¿Has notado que de la infinita cantidad de números que provee la matemática, en Apocalipsis aparecen solo números simbólicos? El más frecuente es el siete, le sigue el cuatro, el seis, el diez, el doce, el ciento cuarenta y cuatro.

¿Sabes quién es la gran ramera? No es la Iglesia Católica como se ta ha dicho, en el libro descubrirás la identidad de esa famosa mujer.

En MISTERIOS REVELADOS DEL APOCALIPSIS vas a descubrir verdades reveladas por Jesucristo que no vas a encontrar en muchos libros. Te animo que estudiemos Apocalipsis para que corrijas algunas erradas interpretaciones del libro, y seas bienaventurado.

El libro MISTERIOS REVELADOS DEL APOCALIPSIS, será publicado en formato digital en el mes de noviembre del corriente año 2016, adquiérelo y disfruta su lectura.

Fuente:

  • Biblia: Versión RVR60, tomada de biblegateway.org
  • Notas personales
  • Imágenes: Google

 

¿FUE ABRAHAM JUDÍO?

Formulamos esta pregunta para analizar algunos aspectos de la Historia Bíblica tocantes a Abraham, su descendencia, el Plan de Dios para Israel, y de la religión judía. Para responderla revisemos qué es el judaísmo y cuál es su historia.

El Patriarca y su trascendencia.

Abraham aparece temprano en el relato bíblico, como un instrumento divino para propiciar la restauración del hombre y de la totalidad de la creación, caída como consecuencia de la desobediencia de Adán, relatada en Génesis capítulo tres. ¿Para qué llama Dios a Abraham? Lo hace para bendecir a las naciones de la tierra a través de su simiente, Génesis 22:18.

En su llamado Dios define la misión y trascendencia de este Patriarca, a través de un Pacto, Génesis 12:1-3:

1 Pero Jehová había dicho a Abram: Vete de tu tierra y de tu parentela, y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré. 2 Y haré de ti una nación grande, y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre, y serás bendición. 3 Bendeciré a los que te bendijeren, y a los que te maldijeren maldeciré; y serán benditas en ti todas las familias de la tierra.

El Pacto con Abraham contiene tres promesas fundamentales:

  1. Poseer un territorio, para siempre,
  2. Su descendencia constituirá una gran nación que será bendita,
  3. A través de sus descendientes serán benditas todas las familias de la tierra.

Este Pacto posteriormente se perfecciona, y se renueva en diferentes épocas:

Con Jacob, el gran Patriarca:

10 Y le dijo Dios: Tu nombre es Jacob; no se llamará más tu nombre Jacob, sino Israel será tu nombre; y llamó su nombre Israel. 11 También le dijo Dios: Yo soy el Dios omnipotente: crece y multiplícate; una nación y conjunto de naciones procederán de ti, y reyes saldrán de tus lomos. 12 La tierra que he dado a Abraham y a Isaac, la daré a ti, y a tu descendencia después de ti daré la tierra. Génesis 35:10-12:

Con Israel en Sinaí:

3 Y Moisés subió a Dios; y Jehová lo llamó desde el monte, diciendo: Así dirás a la casa de Jacob, y anunciarás a los hijos de Israel: 4 Vosotros visteis lo que hice a los egipcios, y cómo os tomé sobre alas de águilas, y os he traído a mí. 5 Ahora, pues, si diereis oído a mi voz, y guardareis mi pacto, vosotros seréis mi especial tesoro sobre todos los pueblos; porque mía es toda la tierra. 6 Y vosotros me seréis un reino de sacerdotes, y gente santa. Estas son las palabras que dirás a los hijos de Israel. Éxodo 19:3-6.

Con David, el gran rey de Israel:

12 Y cuando tus días sean cumplidos, y duermas con tus padres, yo levantaré después de ti a uno de tu linaje, el cual procederá de tus entrañas, y afirmaré su reino. 13 El edificará casa a mi nombre, y yo afirmaré para siempre el trono de su reino. 14 Yo le seré a él padre, y él me será a mí hijo. Y si él hiciere mal, yo le castigaré con vara de hombres, y con azotes de hijos de hombres; 15 pero mi misericordia no se apartará de él como la aparté de Saúl, al cual quité de delante de ti. 16 Y será afirmada tu casa y tu reino para siempre delante de tu rostro, y tu trono será estable eternamente. 2 Samuel 7:12-16.

Con Salomón, el rey sabio:

3 Y le dijo Jehová: Yo he oído tu oración y tú ruego que has hecho en mi presencia. Yo he santificado esta casa que tú has edificado, para poner mi nombre en ella para siempre; y en ella estarán mis ojos y mi corazón todos los días. 4 Y si tú anduvieres delante de mí como anduvo David tu padre, en integridad de corazón y en equidad, haciendo todas las cosas que yo te he mandado, y guardando mis estatutos y mis decretos, 5 yo afirmaré el trono de tu reino sobre Israel para siempre, como hablé a David tu padre, diciendo: No faltará varón de tu descendencia en el trono de Israel. 1 Reyes 9:3-5.

Israel rompe el Pacto:

9 Y me dijo Jehová: Conspiración se ha hallado entre los varones de Judá, y entre los moradores de Jerusalén. 10 Se han vuelto a las maldades de sus primeros padres, los cuales no quisieron escuchar mis palabras, y se fueron tras dioses ajenos para servirles; la casa de Israel y la casa de Judá invalidaron mi pacto, el cual había yo concertado con sus padres. 11 Por tanto, así ha dicho Jehová: He aquí yo traigo sobre ellos mal del que no podrán salir; y clamarán a mí, y no los oiré.

En estas condiciones Israel va al exilio babilónico, y retorna a Jerusalén luego de setenta años de cautiverio, reconstruyen la ciudad, el muro y el templo, pero aquel Pacto con Jehová no es renovado. Lo que traen del cautiverio es una devoción inspirada en la tradición, la Tora, que gira alrededor de la Sinagoga, que posteriormente toma cuerpo como el judaísmo.

¿Qué es el judaísmo? La expresión judaísmo se refiere a la religión, la tradición y la cultura del actual pueblo de Israel. Su práctica se basa en las enseñanzas de la Torá, también llamada Pentateuco, los cinco libros de Moisés, contenidos en la Tanaj.

El rasgo principal de la fe judía es la creencia en un Dios omnisciente, omnipotente y providente, creador del universo, que eligió a los israelitas para revelarles la ley contenida en los Diez Mandamientos, y las prescripciones rituales de los libros tercero y cuarto de la Torá. Las normas contenidas en tales textos y en la tradición oral constituyen la guía de vida de los judíos. Una característica del judaísmo, que lo diferencia de las otras religiones monoteístas, radica en que se considera no solo como una religión, sino también como una tradición, una cultura y una nacionalidad.

Los judíos no aceptaron a Jesucristo como el Mesías prometido, ni lo aceptan aun. Juan 1:11:

A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron.

¿Cuándo nace el judaísmo? El judaísmo nace en el exilio babilónico. En el año 586 antes de Cristo el reino de Judá, del sur, fue conquistado por los babilonios, con Nabucodonosor II como rey. En ese año se destruye el primer templo, lugar central de la actividad religiosa de la época. Gran parte de la población es desterrada y llevada como esclava a Babilonia, actual Irak, 2 Reyes 25:1-22.

Durante el exilio en Babilonia, los desterrados del Reino de Judá escriben lo que se conoce como el “Talmud de Babilonia”, mientras que quienes permanecen Judea escriben el “Talmud de Jerusalén”. Estos dos manuscritos representan las primeras manifestaciones de la Torá en forma escrita. En el cautiverio nace la Sinagoga, un lugar donde se reúnen los cautivos para oración, culto a Jehová y estudios de Torá. Igualmente nace la tradición oral, que se convierte en el Talmud.

La caída de Babilonia bajo los persas permite a los cautivos retornar a su tierra natal luego de 70 años en el exilio; trayendo consigo la naciente religión judía que practica el Talmud, la Torá, y se reúne en Sinagogas. A su regreso construyen el Segundo Templo y se desarrolla el judaísmo como religión. Libros de Esdras y Nehemías.

¿Quienes son judíos? ¿Son judíos los descendientes de Abraham hasta el retorno del  cautiverio babilónico? Hasta la época de Esdras, Nehemías, y el último profeta de Israel, Malaquías. No lo fueron. ¿Por qué? La expresión judío se puede usar para dos casos: Como gentilicio, y como religión.

Como gentilicio es  aplicable solo a los descendientes de la tribu de Judá; igual como se denomina a los descendientes de Leví, levitas, del cual Moisés es un famoso representante; y así a los descendientes de los demás Patriarcas. Como religión, cultura, o nacionalidad a los que practican la religión judía desde el retorno de la cautividad hasta los actuales habitantes de Israel, o a quienes lo adopten como su religión. Es decir, en los tiempos del Antiguo Testamento no existía una cultura, tradición, o una religión “judía”.

¿Cómo se denominan los descendientes de Abraham en la Biblia? Desde el llamado a Abraham hasta el cautiverio egipcio a los descendientes del Patriarca se les menciona como “hebreos”; en el proceso de liberación se les comienza a llamar “mi pueblo”, o  “pueblo de Dios”, aunque hebreo se usa algunas veces en la Biblia para referirse a Israel, Éxodo 9:1:

Entonces Jehová dijo a Moisés: Entra a la presencia de Faraón, y dile: Jehová, el Dios de los hebreos, dice así: Deja ir a mi pueblo, para que me sirva.

 Desde el llamado a Moisés en el desierto, y durante la travesía hacia la tierra prometida, se les llama Pueblo de Dios:

Y Moisés, con los sacerdotes levitas, habló a todo Israel, diciendo: Guarda silencio y escucha, oh Israel; hoy has venido a ser pueblo de Jehová tu Dios. Deuteronomio 27:9.

También se les denomina “hijos de Israel”:

Estos son los nombres de los hijos de Israel que entraron en Egipto con Jacob; cada uno entró con su familia: Éxodo 1:1.

O simplemente Israel, nombre que es favorito entre los profetas.

El buey conoce a su dueño, y el asno el pesebre de su señor; Israel no entiende, mi pueblo no tiene conocimiento. Isaías 1:3.

Durante la Monarquía Hebrea son llamados “Reino de Israel”:

Y ahora, como yo entiendo que tú has de reinar, y que el reino de Israel ha de ser en tu mano firme y estable, 1 Samuel 24:10.

Luego de la división de la Monarquía Hebrea en dos reinos; al reino del norte se le denomina Reino de Israel, y al reino del sur, Reino de Judá:

19 Así se apartó Israel de la casa de David hasta hoy. 20 Y aconteció que oyendo todo Israel que Jeroboam había vuelto, enviaron a llamarle a la congregación, y le hicieron rey sobre todo Israel, sin quedar tribu alguna que siguiese la casa de David, sino sólo la tribu de Judá. 21 Y cuando Roboam vino a Jerusalén, reunió a toda la casa de Judá y a la tribu de Benjamín, ciento ochenta mil hombres, guerreros escogidos, con el fin de hacer guerra a la casa de Israel, y hacer volver el reino a Roboam hijo de Salomón.

El reino de Israel, Samaria, es tomado por Asiria y llevado cautivo, 2 Reyes 17:6. Es disperso y jamás regresa  su territorio, 2 Reyes 17:24. Da lugar a lo que se denomina las 10 Tribus perdidas de Israel.

El Reino de Judá es destruido, tanto como el Templo, la ciudad de Jerusalén y sus muros, y va al cautiverio babilónico, 2 Reyes 25:8-11. Durante esta época de cautiverio nace el judaísmo, una estrategia para preservar la devoción a Dios, la cultura, la tradición. En el retorno propiciado por Ciro, 2 Crónicas 36:22-23, el pueblo trae consigo al judaísmo, a la Sinagoga, la tradición, y las sectas imperantes en los tiempos de Jesús.

¿Qué religión practicó Israel hasta el cautiverio babilónico?

Antes de Sinaí, el culto se desarrolló alrededor de la fe de Abraham, cuyo elemento central es el Pacto. Dicho Pacto contiene la promesa de hacer de la descendencia de Abraham un gran pueblo, bendecir a través de ellos a todas las naciones, y concederles un territorio para habitación del pueblo.

En la cumbre del Monte Sinaí, Dios entregó a Moisés la Ley.

Posterior a Sinaí, se practicó la devoción a Jehová inspirada en la Torá, Pentateuco, a través del culto que se le rinde primero en el Tabernáculo, posteriormente en el Templo. Como sabemos el culto a Dios se organizó cumpliendo la ley de Moisés en lo legal y civil; y en los ritos en el Templo, en los que los sacrificios son elementos centrales. Con la destrucción del Templo se disfuma el culto a Jehová. Por eso echan mano a la cultura, a la tradición, a la devoción de sus ancestros para no perder su identidad en el exilio.

Es incorrecto afirmar que Abraham, y todos sus descendientes hasta el cautiverio son judíos. Tan solo podían ostentar tal designación, los descendientes de la tribu de Judá.

A Abraham se le llama “hebreo”, una forma de identificarle por su origen, “del otro lado del rio”, el Éufrates, para significar que provenía de Ur, región ubicada en la actual Irak. Por cierto el Patriarca era tan “gentil” como cualquier persona que hoy no sea israelita, o judío. En aquel momento de su llamado, este gentil estaba destinado a ser Padre de la Fe, y Padre de una gran nación, Israel.

¿Para qué Dios llamó a Abraham? Para bendecir a todas las naciones de la tierra a través de su simiente, Génesis 22:18.

En tu simiente serán benditas todas las naciones de la tierra, por cuanto obedeciste a mi voz.

¿Cómo bendeciría Dios a todas las naciones a través de la simiente de Abraham? Reconciliando al hombre con Dios por medio del sacrificio de un cordero que quita el pecado del mundo. Ese acto es central en el esquema de la Ley de Moisés.

¿Cumplió Israel el propósito divino? Lo hizo al crear las condiciones para el nacimiento de Jesucristo, quien es el cordero de Dios que quita el pecado del mundo.

¿Fue Jesús judío? Jesús fue judío en el sentido de que es descendiente de la tribu de Judá, y que nace en medio de la cultura y tradición judía de su época. Pero Jesús no practicó la religión judía nacida en el exilio.

Jesús fue un devoto practicante de la Ley de Moisés, y de las enseñanzas generales de la Tanaj, Antiguo Testamento. Un análisis de las controversias con las autoridades de la época revela que Jesús se apegó al cumplimiento de la Ley de Moisés, pero desechó la tradición oral, convertida en el Talmud. Es decir, Jesús practicó la misma devoción que los israelitas practicaron hasta que fueron al exilio babilónico.

¿Es heredero el cristianismo de la religión judía? No. La fe de Cristo está enraizada en las enseñanzas, promesas y profecías del Antiguo Testamento; y en la devoción a Jehová de los israelitas antes de ir al cautiverio.

¿Fueron los discípulos de Cristo judíos? Ellos practicaron el judaísmo como todo israelita de aquella época, sin embargo al convertirse en discípulos de Jesucristo rompieron con aquella religión. El caso de Pablo es emblemático, tras el encuentro con Jesús camino a Damasco se convierte en seguidor de Jesucristo hasta el punto de decir “Cristo vive en mí…”, Gálatas 2:20.

¿Tiene validez entre los cristianos el Antiguo Testamento? Totalmente. Desconocer el Antiguo Testamento es invalidar las bases de la fe en Cristo. Es más un conocimiento profundo de las doctrinas, teología e historia del Antiguo Testamento facilita la comprensión de la obra redentora de Jesucristo, y del Nuevo Testamento en general.

Los cristianos no somos descendientes de Abraham genéticamente, mas somos herederos del Pacto, y de su fe. Dios hizo un Pacto con Abraham cuyo objetivo no se cumple plenamente con el nacimiento de Israel como Nación, sino trasciende a Jesucristo, la simiente de Abram por quien alcanzamos la bendición.

¿Por qué los cristianos afirman el establecimiento de un Nuevo Pacto? Porque el Primer Pacto establecido con Abraham y su descendencia se cumplió ya completamente, lo cual se evidencia en los siguientes hechos:

El Pacto con Abraham contenía tres promesas fundamentales:

  1. Poseer un territorio para siempre, promesa cumplida,
  2. Su descendencia constituirá una gran nación que será bendita, promesa cumplida en Israel
  3. A través de sus descendientes serán benditas todas las familias de la tierra, promesa cumplida en Jesucristo.

Cumplido el Primer Pacto, se hace necesario un Nuevo Pacto, que es eterno, propuesto por Jesús momentos antes de ser sacrificado, en el marco de la Cena Pascual:

26 Y mientras comían, tomó Jesús el pan, y bendijo, y lo partió, y dio a sus discípulos, y dijo: Tomad, comed; esto es mi cuerpo. 27 Y tomando la copa, y habiendo dado gracias, les dio, diciendo: Bebed de ella todos; 28 porque esto es mi sangre del nuevo pacto, que por muchos es derramada para remisión de los pecados. 29 Y os digo que desde ahora no beberé más de este fruto de la vid, hasta aquel día en que lo beba nuevo con vosotros en el reino de mi Padre.

Este Nuevo Pacto, que conmemoramos permanentemente en el acto de la Cena del Señor, se fundamenta en el hecho de que la muerte, y resurrección, de Cristo es para “remisión de los pecados” de todo aquel que en Él cree y le recibe. Él fue sacrificado como el “Cordero de Dios que quita el pecado del mundo”, Juan 1:29.

Todo esto comenzó con el llamado a Abraham para constituir de su simiente una Nación que bendeciría a todas las familias de la tierra.

Bendito sea el Dios de Israel.

Fuente:

  • Biblia, Versión RVR60: Tomada de www.biblegateway.com,
  • Wikipedia,
  • Notas personales,
  • Imágenes: Google.

¿ERES CRISTIANO, O DISCÍPULO DE CRISTO?

Hay momentos en la vida en los que se precisa una comprensión clara acerca de la identidad personal, una definición de ¿Quién soy Yo? Los expertos en conducta humana lo definen como autoconciencia, o conciencia de sí mismo, y se refiere a los tres famosos “autos”: autoimagen, autoconcepto, y autoestima.

Sobre estos tres autos, la Biblia tiene algo que decirte.

  • Autoimagen, lo que tú piensas que eres, la Biblia afirma que eres imagen de Dios, Génesis 1:26-27,
  • Autoconcepto, lo que tú sabes que eres, eres la “corona” de la creación, el señor de la creación de Dios, Salmos 8:5-8,
  • Autoestima, el valor que tienes de ti mismo, amor propio, Romanos 12:3; Mateo 22:39.

Se ha escrito abundantemente sobre tal asunto, porque una conciencia errada de sí, crea muchas distorsiones a la hora de actuar, o de desarrollar un proyecto de vida; debido a que en ocasiones usamos erradamente el verbo ser.

Observa la siguiente afirmación: “Soy carpintero”. Relee la frase, observa el verbo utilizado.

Hay un error conceptual. Soy es el presente del verbo ser. Como sabes, y así lo establece el diccionario, el verbo ser se refiere a la “esencia”, “naturaleza” del sujeto. Nadie es carpintero “en esencia”, ni “por su naturaleza”, sino por haber aprendido el oficio. No se nace carpintero. Lo correcto es afirmar “Me ocupo, o trabajo” como carpintero. Es que cuando el carpintero deja la carpintería se “ocupa” o “asume el rol” de padre, esposo, hijo, amigo, cantante. Carpintero no es la esencia del sujeto, sino un rol, una ocupación, un trabajo.

Este mismo razonamiento vale para cualquier otro “yo soy”, cuando se usa erradamente para referirse a un rol, oficio, ocupación, cualidad, o tarea. Si una persona afirma “soy tímida”, lo que en realidad está afirmando es que en ciertas circunstancias actúa tímidamente, no siempre. Afirmar “eres un mentiroso” transmite la idea de que el aludido siempre dice mentiras, lo cual no es cierto. Si la expresión es dirigida a un niño, se le está programando inconscientemente a que “siempre diga mentiras”.

Y si la persona expresa: Soy niño. En este caso se refiere a la naturaleza, esencia del hombre, quien temporalmente vive la etapa de la niñez, y que continuara en las subsiguientes con la misma naturaleza sexual.

Dicho todo esto, vamos a referirnos a la pregunta que sirve de tema a este escrito: ¿Eres cristiano o Discípulo de Cristo?

La expresión “cristiano” se usa en la actualidad como un adjetivo que se refiere a una cualidad personal, la de creer en Jesucristo; profesar la religión cristiana. Esta expresión no es muy popular en el Nuevo Testamento para referirse a los seguidores de Jesucristo; es utilizada solo  tres veces: Hechos 11:26; Hechos 26:28, y 1 Pedro 4:16.

La primera cita, Hechos 11:26, afirma que los seguidores de Jesucristo fueron llamados “Cristianos” por primera vez en Antioquía, debido a que en su comportamiento, actividad y forma de hablar fueron como los de Cristo. Originalmente este término se utilizó por la gente de Antioquía como un apodo despectivo, una forma de  burlarse de los cristianos. Literalmente significa “perteneciente al partido de Cristo” o “partidario o seguidor de Cristo.

26 Y se congregaron allí todo un año con la iglesia, y enseñaron a mucha gente; y a los discípulos se les llamó cristianos por primera vez en Antioquía, Hechos 11:26.

¿A cuales discípulos se llamó cristianos por priemra vez? A quienes fueron esparcidos por causa de la muerte de Esteban, que llegaron a Antioquía hablando y anunciando el evangelio de Cristo, de modo que gran número creyó y se convirtió al Señor, Hechos 11:19-21.

La segunda cita, Hechos 26:28, refiere el momento de la defensa de Pablo ante el rey Agripa, quien luego de escuchar el testimonio del Apóstol y recibir el desafío a creer en Jesús, manifiesta que “casi le convence a convertirse en cristiano”.

26 Pues el rey sabe estas cosas, delante de quien también hablo con toda confianza. Porque no pienso que ignora nada de esto; pues no se ha hecho esto en algún rincón. 27 ¿Crees, oh rey Agripa, a los profetas? Yo sé que crees.28 Entonces Agripa dijo a Pablo: Por poco me persuades a ser cristiano, Hechos 26:28.

La última referencia, 1 Pedro 4:16,  es de la pluma del Apóstol Pedro al exhortar a los lectores a padecer como “seguidores de Cristo” y no como malhechores.

16 pero si alguno padece como cristiano, no se averg:uence, sino glorifique a Dios por ello. 1 Pedro 4:16.

Para los autores del Nuevo Testamento, ser cristiano no era “un rol”, sino su esencia, su naturaleza, lo cual se evidencia en la frase de Pablo, en Gálatas 2:20:

Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí.

O, era la meta, el ideal, “ser como Cristo”, como el mismo Pablo refiere en Filipenses 3:13-14:

13 Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante, 14 prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús.

Y, en general, es la razón de ser de la Iglesia, que todos los creyentes lleguen a ser como Cristo, Efesios 4:11-13:

11 Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros, 12 a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo, 13 hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo;

La meta de los seguidores de Jesucristo en el primer siglo es “ser como Cristo”. No como un rol, como una ocupación, sino como la esencia y naturaleza de la vida cristiana. “Vivir” como Cristo, “padecer” como Cristo, “sufrir” como Cristo constituyó la visión y misión de cada creyente.  

Cuando en Antioquía se llamó por primera vez “cristianos” a los “discípulos”, las expresiones son equivalentes, significan lo mismo: Un cristiano es un discípulo de Jesucristo; o, un discípulo de Jesucristo es un cristiano. En la mente de los antioqueños un discípulo de Jesucristo es una persona que “vive” como Jesucristo, por lo cual “es” cristiano.

Desafortunadamente con el paso del tiempo, la palabra “Cristiano” ha perdido mucho de su significado original y es utilizada para describir a alguien que tiene altos valores morales, que practica la religión cristiana; o simplemente alguien que cree en Jesucristo.

Es necesario rescatar la esencia de la expresión “cristiano”. Para ello necesitamos volver a la Biblia y extraer de ella las bases, los fundamentos de la vida cristiana. Una forma muy sencilla es revisar lo que el Nuevo Testamento tiene que decir al respecto. Veamos:

En el Nuevo Testamento la expresión que caracteriza a los seguidores de Jesucristo es “discípulo”; dicha palabra aparece 258 veces (En la versión  RVR60, según la página digital BibleGateway), siempre  referida a alguien que sigue a un maestro, aprende de él, y practica sus enseñanzas.

Cristo lo expresa de esta manera:

23 Y decía a todos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame. Lucas 9:23.

Un discípulo es una persona que recibe enseñanzas de un maestro. Es la persona que sigue y defiende las ideas, doctrinas y métodos de un maestro. Para que exista un discípulo es necesaria la figura de un maestro. El maestro le inculca a su discípulo una determinada doctrina, línea de pensamiento, o estilo de vida intentando guiarlo en su crecimiento. Esta enseñanza puede hacerse de forma directa: interactuando cara a cara con el discípulo, enseñándole, capacitándole en la actividad, arte, oficio, o estilo de vida; o indirectamente, a través de sus obras, como puede ser alguien que haya nacido en otra época y que intente seguir sus pasos, emulando su estilo de vida, o su obra.

Por ello Jesucristo comisionó a sus seguidores para “hacer” discípulos, Mateo 28:19-20, una clase particular de discípulo, uno que “guarde” las cosas que Él les enseñó; que practique el estilo de vida que durante tres años modeló, y les inculcó. Un discípulo que “sea” como su maestro, Cristo.

Pablo lo describe de esta manera en 2 Timoteo 2:1-2:

1 Tú, pues, hijo mío, esfuérzate en la gracia que es en Cristo Jesús. 2 Lo que has oído de mí ante muchos testigos, esto encarga a hombres fieles que sean idóneos para enseñar también a otros.

El modelo discipular de Jesús es:

El discípulo es llamado a seguirle, Marcos 1:17; 3:13; aprende del Maestro directamente, Mateo 11:29; y es comisionado para “hacer” más discípulos, Mateo 28:19-20.

El desafío es “ser” discípulo de Jesucristo, para ello hay que ser enseñado, dirigido, moldeado, capacitado por Jesucristo mismo, a través del estudio y práctica de la Palabra, la meditación y la oración. En el proceso interviene un “discipulador” quien actúa para facilitar la comprensión y adopción de las disciplinas; también se usa libros o guías para el discipulado cuyo objeto es  dirigir al aprendiz a que sea un verdadero discípulo de Cristo. Pero hay que reiterar: El texto básico del discípulo es la Palabra de Dios.

Es bueno enfatizar que discípulo no es un rol, ni un título, la expresión se refiere a alguien cuyo estilo de vida es similar al de Jesucristo.

Si crees en Cristo, conviértete en un discípulo suyo, veras como cambia tu vida.

Porque para mí el vivir es Cristo, y el morir es ganancia. Filipense 1:21

La meta del discípulado cristiano es ser como Cristo: un Cristiano.

Fuente:

  • Biblia: Versión RVR60, tomada de wwbiblegateway.com,
  • Conceptos y definiciones: Wikipedia,
  • Notas personales,
  • Imágenes: Google.

LO QUE DICE LA BIBLIA SOBRE LA ADORACIÓN

La adoración es un aspecto inherente a la naturaleza humana.

Cuando los conquistadores españoles arribaron a las costas del nuevo mundo al mando del almirante Cristóbal Colón, encontraron poblaciones aborígenes con una cultura altamente desarrollada, y religiones que adoraban diversos dioses.

Los incas adoraban a Viracocha, un dios que según los mitos, surgió de las aguas, y creó el cielo y la tierra. Los mayas adoraron a Kukulkán, serpiente emplumada, dios de las tempestades. Creó vida por medio del agua y enseñó a los hombres a producir fuego. Aún quedan restos de templos, pirámides y monumentos erigidos para rendir culto a aquellos dioses.

Imagen de Kukulkán, la serpiente emplumada, dios maya.

Asumiendo que el nuevo mundo estaba desconectado del resto de los continentes, es de suponer que aquellos cultos son autóctonos, producto del carácter espiritual del hombre.

Por la historia sabemos que todas las culturas ancestrales dejaron rastros de sus religiones y de los cultos a sus dioses. Para los sumerios, que observaban el cielo y conocían los ciclos de los eclipses lunares, sus dioses estaban allá arriba. Diferenciaban aquellos menores, los “igigi” o “vigilantes”, de los que se movían de forma distinta por la eclíptica, los planetas. Así, la diosa Inanna, del amor y la guerra, Ishtar para los acadios, era Venus. Por su parte la Luna era Nannar, hijo de Enlil y así sucesivamente con otros astros que habían comprendido eran “especiales”.

Los textos más antiguos de la civilización sumeria, miles de tablillas narran la vida obra y milagro de los primeros dioses que, en número de seiscientos, llegaron a la Tierra hace miles de años, cuando aún el hombre no existía. La leyenda sumeria dice que existe un planeta más en nuestro sistema solar, llamado Niburu, que tiene una órbita elíptica similar a la de un cometa y que tarda 3600 años en dar una vuelta completa alrededor del sol.

Tablilla en que se reproduce a Ishtar, diosa de los acadios, asociada al planeta Venus.

Muchos sistemas religiosos actuales se fundamentan en los mitos sumerios.

¿Por qué el hombre intuitivamente adora dioses? ¿Qué mueve al hombre a buscar a un dios a través de las religiones?

La Biblia revela aquellos por qué.

Génesis 1:26-27, afirma que Dios creó al hombre a su imagen y semejanza:

26 Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra. 27 Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó.

Esto explica por qué el hombre busca a Dios, porque posee su imagen; motivo por el cual se afirma que la espiritualidad y la búsqueda de Dios a través de una religión son inherentes a la naturaleza humana.

Pablo lo manifiesta en Romanos 2:14-15.

“14 Porque cuando los gentiles que no tienen ley, hacen por naturaleza lo que es de la ley, éstos, aunque no tengan ley, son ley para sí mismos, 15 mostrando la obra de la ley escrita en sus corazones, dando testimonio su conciencia, y acusándoles o defendiéndoles sus razonamientos,”

El hombre tiene una “ley escrita en sus corazones”, la imagen de Dios, que le impulsa a un comportamiento “natural” que es congruente con la “ley escrita”, el Pentateuco. En eso se basa el trato de Dios a quienes nunca oyeron de Él, serán juzgados en función de su “conciencia” que les guía a un comportamiento ético “humano”, conforme a la imagen de Dios.

En los creyentes en Jesucristo este impulso natural es potenciado y canalizado por el Espíritu Santo para una adoración en “espíritu y en verdad”, Juan 4:24.

¿Qué es adoración según la Biblia?

La adoración en la Biblia se asocia a “reverencia”, “sumisión”, por lo que el gesto de postrarse, en la cultura oriental, y en el mundo hebreo, transmite el espíritu de adorar.

6 Venid, adoremos y postrémonos; Arrodillémonos delante de Jehová nuestro Hacedor. 7 Porque él es nuestro Dios; Nosotros el pueblo de su prado, y ovejas de su mano. Salmos 95:6-7.

Igualmente se refiere a la “obediencia”, tal y como Samuel le comunica a Saúl:

22 Y Samuel dijo: ¿Se complace Jehová tanto en los holocaustos y víctimas, como en que se obedezca a las palabras de Jehová? Ciertamente el obedecer es mejor que los sacrificios, y el prestar atención que la grosura de los carneros. 1 Samuel 15:22.

Esta cita es muy significativa, pues como sabemos el sistema de la Ley, o Pentateuco, demandaba ofrecer sacrificios y holocaustos. Samuel da prioridad a la obediencia sobre cualquier sacrificio u ofrenda que se quiera ofrecer a Dios como muestra de gratitud.

El profeta Miqueas pone acento en tres virtudes, cuando de adorar a Dios se trata:

6 ¿Con qué me presentaré ante Jehová, y adoraré al Dios Altísimo? ¿Me presentaré ante él con holocaustos, con becerros de un año? 7 ¿Se agradará Jehová de millares de carneros, o de diez mil arroyos de aceite? ¿Daré mi primogénito por mi rebelión, el fruto de mis entrañas por el pecado de mi alma? 8 Oh hombre, él te ha declarado lo que es bueno, y qué pide Jehová de ti: solamente hacer justicia, y amar misericordia, y humillarte ante tu Dios. Miqueas 6:6-8.

Nuevamente la Palabra desafía al creyente a una adoración que agrada a Dios, el ejercicio de tres virtudes: “hacer justicia, y amar misericordia, y humillarte ante tu Dios.”

Si unimos las tres citas, extraemos una síntesis de lo que hay que hacer para una adoración que agrade a Dios:

  • Ser reverente, sumiso, Salmos 95:6-7,
  • Obedecer, 1 Samuel 15:22,
  • Hacer justicia, amar misericordia, y humillarse ante Dios, Miqueas 6:6-7.

En la actualidad algunas Iglesias influenciadas por la cultura posmoderna, ordenan grupos de “adoración” que cantan, tocan instrumentos, danzan, izan banderas y pañoletas, entre otras coreografías. Estrictamente hablando esos son grupos de “alabanza”, que es un aspecto del culto a Dios. Esos grupos son de adoración siempre que cumplan los requisitos contemplados en los tres textos anteriormente citados.

Por otra parte denominar a los cultos dominicales, o de cualquier otro día, “culto de adoración” constituye una forma de desvirtuar el principio bíblico de la adoración, que no se puede reducir a un día a la semana, y a los rituales de los cultos. Por esa vía el creyente dedica un día para Dios, el domingo, y el resto para ejercitar su libertad; sin que esto sea malo, ejercer la libertad, cuando no contraviene la ley divina.

La adoración se practica día tras día en todos los actos de la vida del creyente. En un quirófano, un aula de clases, un taller mecánico, en el hogar, en un tribunal, el consultorio de un médico, o simplemente en las relaciones interpersonales.

Cuando manejas cumpliendo la Ley de Tránsito, haces tu trabajo honestamente, usas balanzas calibradas con el peso exacto, dices la verdad, y amas al prójimo, estas “adorando” a Dios aun cuando ni una simple melodía pase por tu mente. Ese es el espíritu de Romanos 12:1.

Un grupo de adoración es aquel que va al hospital a visitar a los enfermos; a reparar una escuela; a una jornada de limpieza al templo; a los cultos para ofrendarse a Dios.

Y también el que los domingos, y en cualquier culto, guía la alabanza con un espíritu de “adoración”.

Fuente:

  • Datos históricos y conceptos: Wikipedia,
  • Citas Bíblicas: Versión RVR60, tomada de www.biblegateway.com,
  • Notas personales,
  • Imágenes: Google.

 

LO QUE AFIRMA LA BIBLIA SOBRE LOS TATUAJES

La inquietud sobre el uso de tatuajes es recurrente entre los cristianos.

¿Puede un cristiano tatuarse? ¿Qué actitud asumir ante esa moda? ¿Constituye un pecado tatuarse?

Analicemos las preguntas a la luz de lo que dice la Palabra de Dios.

Antes de ello, hagamos una revisión del origen de esta práctica.

El arte de tatuar se remonta en el tiempo más lejos de lo que la mayoría de la gente piensa. Los Egipcios ya conocían y practicaban la técnica del tatuaje hace 3000 años. Se sabe que ya que desde la XI dinastía egipcia lo practicaba. Uno de las más famosas momias tatuadas  fue Amunet, una sacerdotisa de la diosa Hathor, en Tebas.

ice-maiden-tattoo

Tatuaje en una sacerdotisa momificada de la diosa egipcia Amunet.

El tatuaje es una representación de culturas antiguas, y una expresión artística.  En el mundo existen museos especializados en el tema como El Museo del Tatuaje en México, Triangle Tattoo Museum en Estados Unidos, Museo del Tatuaje «El Templo» en España y el Tattoo Museum en Ámsterdam. Además de varias exposiciones que se han llevado a cabo en varios museos alrededor del mundo.

Muchos de quienes se practican tatuajes lo hacen para lucir una expresión artística en su piel, sentirse diferentes, o como signo de identificación a un determinado grupo.

¿Desde cuándo y por qué se realizan tatuajes?

La evidencia más antigua de tatuajes en momias se encontró en una perteneciente a la Cultura Chinchorro en la costa de Perú. En estas se conservan tatuajes existentes datadas en el año 2000 a.C. El tatuaje consiste en un bigote delgado sobre el labio superior de un hombre adulto. Inclusive, en la misma zona se ha encontrado evidencia arqueológica que datan de hasta 60.000 años de antigüedad que podrían representar herramientas para el tatuaje.

En Egipto eran las mujeres quienes se tatuaban con  fines protectores y mágicos. El carácter sobrenatural del tatuaje no fue exclusividad de Egipto: muchas culturas le otorgaron este poder a los tatuajes. Los relacionaban mucho con las deidades y con la protección.

En América del Norte, los indígenas utilizaban los tatuajes como parte de un ritual. Cuando una persona pasaba de la pubertad a la adultez se la tatuaba con el fin de proteger su alma. En América Central, las tribus utilizaban los tatuajes a modo de conmemoración de los caídos en batalla y como forma de adoración a los dioses.

En el hemisferio sur del continente americano, tribus indígenas también pintaban sus cuerpos, pero no de manera permanente. Pigmentos creados con flores y grasas vegetales como de animales, daban nuevos tonos que acompañaban sus rituales de manera temporal con significados espirituales.

En algunas culturas antiguas el tatuaje era para identificar criminales,  símbolo de realeza, o entre soldados para intimidar al enemigo.

En otras están asociados a ritos paganos, idolátricos, mágicos, y como culto a los muertos.

Lo que la Biblia revela sobre los tatuajes.

En la Biblia hay pocas referencias al respecto; solo encontramos cinco, asumiendo el significado de “tatuaje” como marca, señal, o sello.

La primera referencia es la marca o señal que Dios le colocó a Caín con el objeto de protegerle de ser asesinado, luego de dar cuenta por el homicidio de su hermano, Génesis 4:15:

15 Y le respondió Jehová: Ciertamente cualquiera que matare a Caín, siete veces será castigado. Entonces Jehová puso señal en Caín, para que no lo matase cualquiera que le hallara.

No se especifica qué tipo de marca era aquella, por lo menos era algo visible que le protegía. Sobre esta marca hay muchas interpretaciones, las cuales carecen de sustento bíblico y hasta caen en el ámbito de la especulación.

La segunda referencia se encuentra en Levítico 19:28:

28 Y no haréis rasguños en vuestro cuerpo por un muerto, ni imprimiréis en vosotros señal alguna. Yo Jehová.

Esta prohibición se hace en el marco de las leyes de santidad y de justicia, observa que dicha práctica estaba asociada al culto a los muertos, rito propio de las religiones paganas. Se puede inferir el motivo de la prohibición que en Romanos 12:2 se explica diáfanamente:

2 No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.

La siguiente señal o marca la encontramos en Efesios 1:13-14:

13 En él también vosotros, habiendo oído la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído en él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa, 14 que es las arras de nuestra herencia hasta la redención de la posesión adquirida, para alabanza de su gloria.

En este caso se habla de un sello o marca distintiva en el creyente, que garantiza la salvación, la redención. Como se indica en el texto, el sello es el Espíritu Santo que mora en el creyente.

Otra referencia a un sello o marca, la leemos en Apocalipsis 7:2-4:

2 Vi también a otro ángel que subía de donde sale el sol, y tenía el sello del Dios vivo; y clamó a gran voz a los cuatro ángeles, a quienes se les había dado el poder de hacer daño a la tierra y al mar, 3 diciendo: No hagáis daño a la tierra, ni al mar, ni a los árboles, hasta que hayamos sellado en sus frentes a los siervos de nuestro Dios. 4 Y oí el número de los sellados: ciento cuarenta y cuatro mil sellados de todas las tribus de los hijos de Israel.

Como se revela, un ángel aparece con “el sello de Dios” para sellar en sus frentes a “ciento cuarenta y cuatro mil de todas las tribus de los hijos de Israel.” Si asumimos que el “sello de Dios” es el Espíritu Santo, como se afirma en Efesios 1:13; estamos entonces en el glorioso momento en que se cumple la predicción de Pablo en Romanos 11:25-36, la Restauración de Israel. Israel es “sellado” con el Espíritu Santo, tal y como lo son todos quienes creen y reciben a Jesucristo, Juan1:12; Efesios 1:13-14.

La última referencia la encontramos también en Apocalipsis 13:16:

16 Y hacía que a todos, pequeños y grandes, ricos y pobres, libres y esclavos, se les pusiese una marca en la mano derecha, o en la frente;

Sobre esta marca sobran interpretaciones. Algunos creen que será un signo, tatuaje, o señal en la piel que identifica a los seguidores de “la bestia”. Otros lo asocian a una especie de “chip”, dispositivo electrónico que almacena datos, o un código de barras con el mismo fin. Si comparamos el “sello del Espíritu Santo”, como una “marca” interna e invisible de los creyentes, entonces  “la marca” de los seguidores de la bestia es “algo” interno que les identifica con Satanás”. Se infiere que no es una marca en la piel, sino en sus corazones.

¿Que distingue “marca” a Satanás y sus demonios? La rebelión, la desobediencia, la mentira, Isaías 14:12-15; Juan 8:44 el pecado capital del cual se derivan todos los demás pecados. Esta es la “marca de la bestia”, el pecado”. Este “tatuaje” en el corazón del hombre es mortal, pero puede ser borrado por la “sangre del cordero de Dios”, Juan 1:29; 1 Juan 1:9.

Retomando el tema de lo que revela la Biblia sobre los tatuajes, volvamos a lo determinado por Dios en Levíticos 19:28:

28 Y no haréis rasguños en vuestro cuerpo por un muerto, ni imprimiréis en vosotros señal alguna. Yo Jehová.

La Biblia lo prohíbe, cuando se practica con fines de las religiones y culturas paganas, de las cuales el pueblo de Dios debe abstenerse, Deuteronomio 18:9-14:

9 Cuando entres a la tierra que Jehová tu Dios te da, no aprenderás a hacer según las abominaciones de aquellas naciones. 10 No sea hallado en ti quien haga pasar a su hijo o a su hija por el fuego, ni quien practique adivinación, ni agorero, ni sortílego, ni hechicero, 11 ni encantador, ni adivino, ni mago, ni quien consulte a los muertos. 12 Porque es abominación para con Jehová cualquiera que hace estas cosas, y por estas abominaciones Jehová tu Dios echa estas naciones de delante de ti. 13 Perfecto serás delante de Jehová tu Dios. 14 Porque estas naciones que vas a heredar, a agoreros y a adivinos oyen; mas a ti no te ha permitido esto Jehová tu Dios.

Como notas, la prohibición no es solo contra los tatuajes, sino contra todo aquello que  signifique cultos a dioses ajenos.

En el Nuevo Testamento se reitera la misma idea, el de diferenciarse de los demás, pero no solo absteniéndose de los tatuajes, sino de aspectos muy significativos, como lo expresa Pablo en Efesios 4:22-24:

22 En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos, 23 y renovaos en el espíritu de vuestra mente, 24 y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad.

¿Es condenada una persona por tatuarse la piel?

Retornemos a Levítico19:28:

28 Y no haréis rasguños en vuestro cuerpo por un muerto, ni imprimiréis en vosotros señal alguna. Yo Jehová.

Es notorio que se pide no hacerse marcas ni pinturas en la piel, pero no puedes leer solo el versículo 28 aislado para aplicarlo, es necesario leer todo el capítulo diecinueve para interpretar la cita en cuestión, hay otras prohibiciones y recomendaciones, por algunas de las cuales se determina una consecuencia.

Ten en cuenta igualmente de que la prohibición es para los israelitas, el pueblo de Dios, a quien se le exige un estándar, un estilo de vida diferente a los demás; y en la actualidad es  para quienes se consideren “pueblo de Dios”.

Algunos sectores condenan la práctica del tatuaje, y como argumento exhiben el tan citado texto de Levítico, sin embargo en honor a la equidad y justicia que tal si hacemos lo mismo, y tan enfáticamente con el resto de los textos del capítulo 19 de Levítico; esa es la esencia del último versículo del señalado capítulo, Levítico 19:37:

37 Guardad, pues, todos mis estatutos y todas mis ordenanzas, y ponedlos por obra. Yo Jehová.

La Biblia trata esta práctica, tatuarse, como cualquier otra que signifique desobedecer la norma divina; lee los versículos cuatro, once y quince de Levítico 19:

  • 4 No os volveréis a los ídolos, ni haréis para vosotros dioses de fundición. Yo Jehová vuestro Dios.
  • 11 No hurtaréis, y no engañaréis ni mentiréis el uno al otro.
  • 16 No andarás chismeando entre tu pueblo. No atentarás contra la vida de tu prójimo. Yo Jehová.

¿Cuál es tu posición o actitud frente a los anteriores actos de desobediencia?

Esa misma debe ser la que asumas frente a los que se practican tatuajes.

Ahora reflexiona, esta demanda es para quienes pertenecen al “pueblo de Dios”, por lo tanto, mira lo que tienes que hacer:

Si es un cristiano, aplica la recomendación de Pablo en Gálats 6:1-4:

1 Hermanos, si alguno fuere sorprendido en alguna falta, vosotros que sois espirituales, restauradle con espíritu de mansedumbre, considerándote a ti mismo, no sea que tú también seas tentado. 2 Sobrellevad los unos las cargas de los otros, y cumplid así la ley de Cristo. 3 Porque el que se cree ser algo, no siendo nada, a sí mismo se engaña. 4 Así que, cada uno someta a prueba su propia obra, y entonces tendrá motivo de gloriarse sólo respecto de sí mismo, y no en otro; 5 porque cada uno llevará su propia carga. Gálatas 6:1-5.

En el caso de una persona que no es creyente, no ha recibido la gracia divina, no te enfoque en el tatuaje sino en su necesifad del amor de Cristo, que vino a buscar y a salvar lo que se ha perdido. No condenes a quien posee un tatuaje, ámalo como Cristo te ama a ti, incondicionalmente. Revisa este texto:

34 Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros; como yo os he amado, que también os améis unos a otros.Juan 13:34.

Como ama Jesucristo: Incondicionalmente, tu lo sabes.

Finalizo esta exposición con palabras de Pablo en Gálatas 5:12-14.

12 !Ojalá se mutilasen los que os perturban! 13 Porque vosotros, hermanos, a libertad fuisteis llamados; solamente que no uséis la libertad como ocasión para la carne, sino servíos por amor los unos a los otros. 14 Porque toda la ley en esta sola palabra se cumple: Amarás a tu prójimo como a ti mismo.

Ten discernimiento espiritual.

Fuente:

EL DESAFÍO DE SER LÍDER CRISTIANO

Cuando se vive en grupo, y se trazan objetivos  surge espontáneamente la necesidad de alguien que asuma la tarea de mover, dirigir, y mantenerle activo en el logro de aquellos fines propuestos.

A esta persona se le denomina “líder”, uno que mueve, guía, conduce, dirige. La expresión surge de transcribir en castellano la fonética del vocablo inglés “leader”, que se pronuncia “líder”. Leader, para los de habla inglesa, tiene el mismo significado que “líder” para nosotros, es la persona que mueve a los grupos, les imprime dinamismo hacia el logro de los objetivos grupales.

Entonces el líder dirige hacia el logro de las metas grupales, no las personales, aunque las necesidades que se quieren satisfacer a través de aquellas metas grupales son también de quien ejerce como conductor del grupo, ya que es uno más entre el grupo.

¿Cómo se llega a ser líder?

Porque el grupo lo designe, conocida sus habilidades para motivar al grupo; porque tiene capacidad en determinado aspecto que ayude al logro de las metas; porque la persona, dada sus habilidades y carisma, asuma la conducción del grupo; o por su posición natural en el grupo. Que es el caso del presidente de una Junta de Condominio, elegido por los miembros del condominio; un educador, por sus conocimientos en determinado campo del saber, quien dirige a los estudiantes; el presidente de un Centro de Estudiantes Universitarios, que lo alcanza porque toma la iniciativa de buscar apoyo entre sus compañeros de estudio; y finalmente un padre que asume su rol de líder por su condición de cabeza de familia.

Por lo general, quienes llegan a la posición de líderes poseen muchas cualidades que les distinguen y hace que el resto del grupo les valore y acepte como su conductor. Por lo tanto, una vez reconocido el rol por el grupo, y asumido por el sujeto, el desafío es capacitarse, especializarse como conductor.

En el mundo empresarial el proceso es inverso, se espera que el “conductor” general de una empresa, tenga cualidades, habilidades personales, y capacitación previa, para asignarle la tarea de ser el “Gerente”.

Por lo tanto el  líder necesita capacitarse en las disciplinas que tienen relación con el “arte” de conducir grupos.

¿Cuáles son estas disciplinas?  Dependen del tipo de grupo, y de las metas trazadas. Pero existen algunas básicas, elementales, cuya aplicación garantiza un ejercicio con buenos resultados; entre las cuales podemos enumerar como fundamentales: comunicación asertiva, motivación a la calidad y a la excelencia, inteligencia emocional, resolución pacífica de conflictos, conducción y dinámica de los grupos.

Pero el título de este escrito es “el desafío de ser líder cristiano”. No es el liderazgo de los ambientes tradicionales, sino uno muy particular, a quien denominamos líder cristiano.

Por lo tanto para analizar este tipo de líder, necesitamos acudir a la Biblia para obtener de ella, los principios del liderazgo cristiano.

¿Cómo se llega a ser líder según la revelación Bíblica? Por un llamado divino especial.

Tanto en el Antiguo Testamento como en el Nuevo, en ninguna parte se menciona el surgimiento de líderes espontáneos que se ofrecen voluntariamente  a Dios para cumplir sus planes. La constante es que Dios llama directamente a personas, la mayoría de quienes  ni remotamente aspiraban las tareas que se les encomendó. Incluso algunos se resistieron por diversas razones.

El primer y notable llamado es el que se le hizo a Noé, Génesis 6:13-14:

13 Dijo, pues, Dios a Noé: He decidido el fin de todo ser, porque la tierra está llena de violencia a causa de ellos; y he aquí que yo los destruiré con la tierra. 14 Hazte un arca de madera de gofer; harás aposentos en el arca, y la calafatearás con brea por dentro y por fuera.

Un dato importante del llamado a este gran hombre se lee en Génesis 6:8, “Pero Noé halló gracia ante los ojos de Jehová”, algo notable poseía Noé que le hizo destacar en una época cuando “la maldad de los hombres era mucha, y que todo designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el mal.”, Génesis 6:5.

Con Noé hizo Dios un Pacto, que se cumple hasta hoy, Génesis 9:12-17, del que el arco iris es una señal perpetua.

Otro llamado que resalta en la Biblia es el de Abrahán, Génesis 12: 1-3. Seleccionado para bendecir a todas las “naciones de la tierra”, a través de su simiente, Israel y posteriormente Jesucristo, Génesis 22:18.

Como sabemos, de Abraham desciende Isaac, de Isaac, Jacob, de Jacob los Doce Patriarcas, de estos el pueblo de Israel. De entre las doce tribus de Israel se elige la tribu de Judá, y de esta a la familia de David, para traer al Mesías, salvador del mundo. Jesucristo, el hijo de David.

Rasgos notables de Abraham: Obediencia, Génesis 12:4; 22:15-18. Fe, Hebreos 11:8-19; y un gran espíritu de aventura, como nómada que era.

El siguiente llamado a ser líder, como ya lo imaginan es Moisés, Éxodo 3: 1-4:18, este es el que más trabajo dio a Dios para convencerle a que aceptara la misión encomendada. De este hombre se ha escrito mucho, incluso erradas conjeturas.

Algunos creen erradamente que Moisés se negaba por su baja autoestima, sus temores, y hasta por una supuesta incapacidad para hablar.

Rasgos notables de Moisés: Salvado providencialmente, y educado por su madre en la fe hebrea, Éxodo 1:1-9; adoptado por la hermana de Faraón y educado en la cultura y ciencias egipcias, Éxodo 2:10; Hechos 7:20-22.

Cuando Dios llama a Moisés y la comisiona para liberar al pueblo hebreo de la esclavitud egipcia, el hombre educado en toda la sabiduría egipcia, y poderoso en palabras y obras, saca cuenta. Él sabe que para acometer aquella tarea necesita un poderoso ejército, entonces evalúa su disponibilidad, un rebaño de ovejas; sin soldados, ni dinero para contratarles, y además toda la logística: alimentos, armas, caballería. Ir sin un ejército para enfrentar al imperio egipcio era una ridiculez, para la mente objetiva, racional, metódica de Moisés. Este hombre no era apasionado de la aventura, de salir sin hacer los cálculos requeridos. Por eso su resistencia, él es un hombre responsable, que cumple su palabra, y que asume los compromisos seriamente; por ello como sabe que en las condiciones en las que se encuentra no va a satisfacer la demanda divina declina el privilegio dado.

Tan solo cuando Dios le quebró en mil pedazos sus paradigmas fue cuando accedió a la demanda divina. ¿Qué convenció a Moisés para asumir el reto? Leamos Éxodo 4:15-16:

15 Tú hablarás a él, y pondrás en su boca las palabras, y yo estaré con tu boca y con la suya, y os enseñaré lo que hayáis de hacer. 16 Y él hablará por ti al pueblo; él te será a ti en lugar de boca, y tú serás para él en lugar de Dios. 17 Y tomarás en tu mano esta vara, con la cual harás las señales.

En otras palabras, no eres tu Moisés el que va a liberar a mi pueblo, ni tu hermano Aarón, “yo les enseñaré lo que habrán de hacer”. Yo soy el que va a liberar a mi pueblo, y voy a usarte como instrumento humano para que lo hagas, Éxodo 3:9-12.

Destacado es también el llamado a David como conductor de Israel.

Este hombre era el menos popular entre los suyos. En una elección para pastor, ninguna comisión le pondría en la lista; así como ninguna Junta de Misiones se molestaría en revisar sus credenciales; tampoco un País para elegirle presidente. Tan insignificante era David para su generación, que ni su padre pensó en él cuando Samuel le dijo que entre sus hijos Dios elegiría al rey de Israel. Pero David tenía una a su favor, era considerado un hombre con el corazón de Dios, 1 Samuel 13:14.

Ninguna otra persona en la Biblia es señalada con esta extraordinaria virtud, poseer un corazón como el de Dios. Este desapercibido jovencito fue elegido como el ilustre antecesor de Jesucristo, el León de Judá, la Estrella de David.

Otros insignes personajes llamados por Dios, reseñados en la Biblia son Nabucodonosor, el rey de Babilonia, con una terrible misión, 2 Crónicas 36:15.21, castigar a Israel por su desobediencia; y Darío, rey de Persia, para repatriar a los cautivos, reconstruir Jerusalén y al Templo. Estos instrumentos divinos no formaron parte del pueblo de Dios, eran gentiles, paganos.

Se reseña a otros grandes llamados como los realizados a los profetas de Israel, comisionados para amonestar al pueblo, llamarle al arrepentimiento, con la recordada expresión bíblica: “Así dice Jehová”, entre los cuales Malaquías cierra el ciclo.

En el Nuevo Testamento notamos la misma estrategia Divina.

Todos los doce apóstoles fueron llamados, y comisionados por Jesucristo, Marcos 3:13-21; los siete diáconos para ministrar a la Iglesia de Jerusalén, Hechos 6:1-6; Pablo, el Apóstol de los gentiles, Hechos  9:1-6; los primeros enviados a extender el evangelio, en Antioquía, Hechos 13:1-3; en general quienes cumplen tareas ministeriales en la Iglesia, para  capacitar a los creyentes, Efesios 4:11-12.

¿Qué rasgos notables de la personalidad de los llamados influyó en su elección?

En los apóstoles sus habilidades personales y entrenamiento previo.

Pedro, su hermano y amigos fueron llamados a “ser pescadores de hombres”, porque eran disciplinados en el arte de pescar; Mateo, por su meticulosidad y habilidad con los números; Pablo por su tenacidad, espíritu luchador y amplios conocimientos del judaísmo; los siete diáconos por su buen testimonio, llenos del Espíritu Santo y de sabiduría.

Capacitación del líder cristiano.

Al revisar el proceso de desarrollo en el liderazgo de los personajes bíblicos mencionados, resalta que fueron entrenados directamente por Dios, o Jesús, según el caso. Todos los llamados eran profesionales en las tareas que cumplían, poseían aptitudes para la empresa a llevar a cabo. Abraham era un próspero hacendado, y le gustaba viajar; Moisés un estadista egipcio, formado en palacio, convertido en pastor de ovejas; sucesivamente cada llamado poseía cualidades para la misión a cumplir.

Tomemos como ejemplo a Pedro, originalmente era “sin letras y del vulgo”, Hechos 4:13, pero Jesús le llamó mientras estaba ocupado en su oficio de pesca, Marcos 1.16-17, luego de tres años de intenso trabajo de entrenamiento, le formó en las disciplinas básicas de un líder cristiano. Luego de la ascensión del Señor vemos a Pedro encabezando una verdadera renovación espiritual en Jerusalén, al punto de que hasta los sacerdotes judíos abrazaban la fe de Cristo, Hechos 6:7. En un solo discurso de Pedro se convirtieron más de 3 mil personas.

Pedro aprendió de Jesús el arte de liderar, pero como sabemos, el liderazgo de Jesús se caracterizó por al amor, la obediencia y el servicio. Por eso Pedro se identifica como “siervo y apóstol de Jesucristo”, 2 Pedro 1:1; tal y como Pablo, Romanos 1:1.

El desafío del líder cristiano es aprender con Jesucristo las disciplinas espirituales básicas:

  • Vida de Oración: Mateo 26:41, 1 Tesalonicenses 5:17-18,
  • Vida en la Palabra: Juan 8:31-32, 2 Timoteo 3:14-17; Josué 1:7-8,
  • Vida de Testimonio: Hechos 1:8;
  • Vida en comunidad: Mateo 18:18-20; Hebreos 10:19-25

Así pues, para ser líder en el marco de la Palabra de Dios hay que tener un llamado divino y recibir entrenamiento divino.

Tal vez estés pensando: “Son pocos los llamados”, o, “No he visto la zarza ardiendo aun”, tal vez, “No he sentido que me este llamado Jesucristo, como lo hizo con Pedro.”, añade cualquier otra frase similar.

Ahora lee:

18 Y Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. 19 Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; 20 enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén. Mateo 28:18-20.

¿Has sentido, oído o leído el llamado de Jesucristo?

Acepta el desafío de capacitarte con Jesucristo como discípulo suyo, para ser un líder cristiano..

Fuente:

  • Biblia RVR60: Tomada de biblegateway.com
  • Definiciones y conceptos: Wikipedia, la enciclopedia libre,
  • Notas personales,
  • Imágenes: Google.